Política — 06 diciembre 2009

Domingo 6 de diciembre de 2009. Acapulco, Gro. MÉXICO. La política en México está tocando fondo a pesar de las reiteradas manifestaciones verbales de que “todo está bien” por parte de gobernantes, legisladores, intelectuales orgánicos e I.F.E. El subsistema electoral, la ineficacia de la representación popular y burocracia está bajo cuestionamiento y en total deterioro, debido a las inconsistencias entre prometer y cumplir, entre ser y no ser, así de fácil.

"Juanito" de Iztapalapa

Los personajes centrales de la trama política han escondido- y lo siguen haciendo- que el poder es una cuestión estrictamente formal y legal. El Estado, partidos y los actores que detentan funciones en los tres Poderes de la Unión deambulan con disfraces de “benefactores y héroes impolutos que buscan democracia, igualdad, desarrollo económico y paz”, creyendo que siguen engañando a diestra y siniestra, pero la realidad los está rebasando. Lo que fuera un espectacular carnaval político ahora no convence a nadie.

"Juanito" de Iztapalapa

El caso “Juanito” tiene que ser remarcado no sólo como noticia que vende, sino como fenómeno que expone la descomposición política, porque si bien aparece como la parodia más surrealista de los últimos años, es también ejemplo didáctico que enseña que todos, sí, todos los que viven de la política son entes inhumanos que preservan y aumentan el proceso de dominación/explotación de millones de personas.

“Juanito”, o mejor dicho Rafael Acosta Ángeles, es la personificación del politiquero ladino, ignorante, cínico, oportunista e incoherente, que raya en los límites de la locura para situarse en un sitio que lo saque -de una vez por todas- de su miseria material (que visiblemente también es moral y psicológica).

"Juanito" de Iztapalapa

Pero “Juanito” no está solo como “El Principito” de Antoine Saint Exupéry, pues México está invadido de otros miles y miles de “Juanitos” enmascarados con colores partidistas, fueros legislativos, judiciales y facultades constitucionales y administrativas.

Estos “Juanitos” pululan en todos los rincones de las instituciones públicas, partidos políticos, congresos, cámaras empresariales y en los lugares más insospechados de la cotidianeidad; produciendo y reproduciendo acciones que van en detrimento extremo de los mexicanos.

"Juanito" de Iztapalapa

La burla de la llamada “clase política jurásica y posmoderna” y medios de comunicación es también una chacota introspectiva de los ciudadanos comunes y corrientes, que parecen decir algo así como “botellita de jerez…todo lo que digas será al revés”: al hacer uso de la guasa nos estamos carcajeando de nosotros mismos.

El “Juanito” marca registrada, el bolero, acomodador de autos, mesero, vendedor ambulante y títere en la farsa de Iztapalapa, D.F., es la versión más actualizada del atascamiento e inoperancia de la maquinaria político-electoral. El sistema político mexicano es como un buey muerto por insolación al que le brotan miles de gusanos y su pestilencia llega a cientos y cientos de kilómetros a la redonda.

Este personaje puede ser tachado de pelele o loco, pero también es icono representativo del estado de cosas imperante en la política. Los otros “Juanitos” que andan sin banda tricolor en la frente, pero sí visten de trajes de lana y seda, transitan en camionetas de lujo con guaruras y asistentes, y portan gafetes, insignias y tarjetas, nos recuerdan diariamente que ellos son “la Ley y que no hay nada ni nadie por encima de sus potestades: los que piden el voto se convierten en los ogros de quienes les otorgaron el mandato.

Ya pasará la ola comunicacional confeccionada por lo medios; ya concluirán los mensajes, entrevistas y foros acerca del hombrecito con cara de payaso, que habla incoherencias como merolico vendiendo pócimas de la eterna juventud, debido a su patética ignorancia, pero sobre todo a las secuelas del golpe craneoencefálico que tiene (que el mismo se ufana en repetirlo en entrevistas).

Lo que desgraciadamente no pasará es el melodrama para hacer política y ejercer el poder desde las alturas. Tampoco pasará la demagogia, injusticia y simulación, que ahonda los niveles de pobreza material, moral y espiritual en que nos tienen subsumidos los que se atribuyen la calidad de representantes y administradores de los destinos de México.

Mientras que “Juanito” anda vagando con su estatua montada en “diablito” prestado y despacha mediáticamente desde la Delegación Iztapalapa; el circo continúa en el D.F.; la venta de cintas con su nombre tiene un auge insospechado en tianguis y cruceros viales; pero sobre todo la podredumbre y la miseria siguen persistiendo en Iztapalapa, Tultitlán, Temózachic, Amecameca, Acapulco o Juchitán, es decir, en casi todos los municipios del país.

Pobre de la política. Pobre del concepto Nación, pero más pobres nosotros por soportar esta situación denigrante que nos mantiene enajenados y míseros en todos los sentidos. Ojalá pudiéramos recrear el juego infantil de los “encantados”, para emitir con fuerza el grito de salvación ¡Uno-dos-tres por todos mis compañeros!

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Licenciado en Ciencia Política por la UAM; maestro en Ciencia Política con especialidad en marketing político por la UNAM; presidente de la Academia de Ciencia Política de Acapulco, A.C.; analista-consultor en materia política y campañas electorales; catedrático en instituciones de educación superior, tales como: Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, Universidad Americana de Acapulco y Centro de Investigaciones y Docencias Económicas; editorialista y articulista en medios de comunicación escritos y electrónicos del estado de Guerrero; autor de dos libros: Esbozo para realizar una campaña política exitosa (Editorial de la Universidad Americana de Acapulco, año 2000) y Tácticas de Poder (Editorial Pretextos, año 2008).

(3) Readers Comments

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    Generalizar es erroneo. Decir que todos los políticos son igual es muestra de ignorancia y desconocimiento por parte del “analista de la política”. Mencionaré a un lesgislador del PAN, hago una observación no pertenesco a ningún partido político, que en el año 2005 cuando era senador junto con otros compañeros se abtuvieron de votar la Ley Televisa, es decir una reforma a la ley de radio y televisión que beneficiaba a los grandes empresas de comunicación de nuestro país. Lo anterior le tuvo como consecuencias un veto por parte de Televisa y Tv Azteca y sobre el desprestigio y calumnias hacia el político en los noticiarios nocturnos cuando se desarrollaba una controversia constitucional en la Suprema de Corte de Justicia de la Nanción por el atropello y abuso que contenia la reforma a la ley de medios y radio y televisión (Ley Televisa).

    Por otra parte como sociedad que formamos parte del Estado, tenemos una gran responsabilidad, quejarse y acusar a las autoridades es aceptable, sin embargo nuestra generación cargara en la historia de México con la macha muy negra de la elección presidencia del 2006, y ahora vemos las consecuencias de un encargado del Poder Ejecutivo espurio.

  2. avatar

    Muy Buen artículo. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. Es verdad que la culpa es de todos los que no hacemos nada, poreso hay una máxima que dice “Cada pueblo tiene al gobierno que merece” o algo así.. Y que verguenza y coraje da ver que dediquen tanto tiempo a este tipo de noticias en television, ya sabemos que los medios masivos estan al servicio de los intereses de los poderosos pero son ching..

  3. avatar

    Lic. Baltasar, que maestria para escribir, no pude despegarme de la pantalla para terminar de leerlo, “un, dos, tres por todos mi compañeros”, como me gustaria que fuera asi, este “juanito” y los otros cinicos politicos que no hacen otra cosa que vivir del pueblo sin merecerlo ya nos tienen hasta donde no puedo decir.

    Excelente articulo !!!

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