Jueves 25 de junio de 2009. Acapulco, Gro. MÉXICO. Desde que me enteré de la muerte de Michael Jackson no he logrado despojarme del sentimiento de pesar que me conmovió y obligó a abandonar la oficina para evitar que mis compañeros vieran mi rostro descompuesto por la tristeza.
La música del rey del pop ha formado parte del sound track de mi vida y de muchos que fuimos jóvenes en los ochentas y quizá por esa circunstancia afortunada disfrutamos, bailamos, cantamos, nos llenamos de esa particular energía del cantante.

Yo soy parte de la llamada Generación X y que se refiere a las personas que vivimos nuestra adolescencia y juventud en los años 80 y principios de los años 90. Esa parte de nuestra vida no puede explicarse sin rememorar momentos de felicidad donde claro, nos acompañaba Thriller de Michael Jackson. Los jóvenes aprendíamos los pasos de Michael Jackson y competíamos por ser populares ante las chicas mostrando nuestra habilidad para el baile.

Cierto es que en esos años las crisis económicas como las crisis económicas y devaluaciones del 82 y 86 marcaron también a mi generación y se nos llamó también la generación de la década perdida. El patrimonio de nuestras familias disminuyó y aprendimos a sortear la vida de crisis en crisis. Fueron de uso común términos como inversión contra inflación, mala administración, devaluación, altas tasas de interés, estudiamos las doctrinas keynesianas y neokeynesianas para intentar comprender por qué el país se nos deshacía en las manos. Ahí se incubó debo decir, un sentimiento anti-PRI por su mala conducción económica.
Nuestra fuga del sentimiento de incomodidad que generaba la crisis era entonces la música y en esa época Michael Jackson era el rey, la pasábamos bien con los amigos, las motocicletas, el futbol, los incipientes videojuegos, utilizamos las primeras computadoras personales. Recuerdo que yo vendí mi motocicleta Carabela Pantera para comprar una CPU Commodore 64, televisor blanco y negro que era el monitor, y una radio grabadora cuya cinta almacenaba la información.

Más allá de las circunstancias de su vida, rodeada de escándalos y de miradas acusadoras, la fuerza musical de Michael Jakcson lo convirtió en un ícono de nuestro tiempo, tal vez comparable al fenómeno Beatle. Su talento y aporte a la cultura pop y a la música en general, le llevó a trascender mi generación y a lo largo de las décadas siguientes alegró la vida de muchos. Incluso mi hijo Robin que hoy tiene apenas doce años, desde sus primeros años lo adoptó como uno de sus favoritos y me hizo comprarle infinidad de videos musicales que vimos juntos.
Se va Michael Jackson y deja un vacío en muchos de nosotros. Se lleva algo de nosotros. Se queda como parte de nuestros recuerdos más preciados. Su muerte pegó dura, Roy, solidaria como siempre, ya le prendió una veladora. Ella también llora su muerte.

Se va Michael Jackson y lo acompaña un angel, un angel de Charlie, la bella Farrah Fawcett, otro ícono de los 79 y 80s, quien por cierto realizó un filme en Acapulco. Ni hablar, la vida sigue, nosotros nos quedamos a dar la batalla porque no se repitan esas crisis tan aberrantes de los 80s y 90s. De eso se trata, por sí alguien no comprende muchas de mis actitudes como periodista, en política y hasta privadas.
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Enlaces externos
Nota en el diario Italiano Corriere della Sera
Nota en el diario Francés Le Monde
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Yassury de Jackson
Michael Jackson es el mejor,! ILove Michael,forever and ever !