Michael Jackson: Teniéndolo todo, nada se pudo dar
Por: Baltasar Hernández GómezDesde ahora en adelante seremos testigos del nuevo mito “Rey del pop”, de canciones inéditas, de videos exclusivos, de cartas no enviadas, de demandas.
Domingo 28 de junio de 2009. Acapulco, Gro. MÉXICO. ¿Por qué hablar de Michael Jackson? Porque indiscutiblemente fue un artista que trascendió por su genialidad para imponer un estilo artístico moderno y duradero, que se inventaba y reinventaba en cada entrega de material.
Es innegable que revolucionó las formas de entender la música, baile y los videos. Las mujeres y hombres maduros, que hoy son personas económicamente activas y cabezas de familia se prendieron desde sus años mozos al artista de color que vino a dar jaque mate a la era disco y reposicionó la cultura pop en la denominada generación de jóvenes que vio nacer el neoliberalismo.

A punto de cumplir cincuenta y un años el “Rey del pop” murió en medio de una larga desaparición pública a propósito, provocada en mucho por la ola informativa acerca de sus excesos, que lo colocaron como pedófilo y excéntrico que exhibía a sus bebés pendiendo en el vacío de la terraza de un hotel; pero también por la estrategia que siguen los artistas considerados “divas”, para generar mayor interés en su público.
Michael Jackson modificó el arte del entretenimiento porque sensualizó la música pop a través del uso de videos, combinando la música negra con los géneros del rock y tecno, así como incorporando el sentido del video.

A partir de Thriller, la música ya no entraría por los oídos, sino por el sentido de la vista. Asimismo, sus danzas con alta carga sexual retrotrajeron las candencias de Elvis Presley, el blues, jazz y la tendencia disco, para masterizarlas en una expresión de rebeldía sutil en la mar de neoconservadurismo imperante en la década de los años ochenta.
Aunque muchos críticos digan que este artista era la expresión más acabada de la industria enajenante del entretenimiento norteamericano, Michael Jackson fue propositivo, que tuvo la fortuna de poseer un equipo profesional, comandado por uno de los mejores productores musicales del mundo: Quincy Jones. De tal manera que la proposición musical no se quedó en los bits rítmicos, sino que traspasó a niveles espectaculares en conciertos, videos, comerciales, productos alimenticios, ropa, accesorios de moda, fotografías, souvenirs y cortos de cine.

El baile “caminante de la luna”, el sombrero modificado, el guante en la mano, la vestimenta extravagante, la voz excepcional acompañada de susurros y pitidos, las letras que cambiaban los códigos de las parejas y la conducta juvenil; se vio rebasada por el sello jacksoniano.
No bastándole ser uno de los artistas con rankings de ventas insuperables, el cantante-bailarín de color propuso su cuerpo como el mejor de los productos a vender, pero no por el interés de crear un modelo, sino como transfiguración de lo que siempre había querido ser, pero que no alcanzó a concluir en los más de 44 años de carrera artística.

No quería ser negro y comenzó un periplo constante para convertirse en “cuarterón” con pigmentación blancuzca; quiso adoptar a la imagen de su diva preferida, Diana Rose, pero acabó por excederse en cirugías; quiso parecer militar y se confeccionó uniformes llamativos de soldado con chaquira y lentejuelas; quiso modificar su pasado de niñez sufrida, construyendo una mansión “Neverland” donde muchos suponen cometía actos de pedofilia; quiso cambiar su origen de pobreza, de hijo abusado por un padre autoritario, relacionándose con la “realeza” artística y obteniendo matrimonio con la hija del “Rey del Rock”, Elvis Presley; quiso llenar sus vacíos existenciales y se convirtió en comprador compulsivo de muebles y objetos suntuarios; quiso definirse sexualmente y sólo alcanzó a conformar una figura andrógina.

Su propuesta musical llegó a la médula de los jóvenes de finales de la década de los años setenta y el decenio de los ochenta. I wanna rock with you, Thriller, Beat it, Billy Jean y Bad son solo algunas melodías que se grabaron en la mente de millones de personas que hoy son cuarenteros y cincuenteros. Michael Jackson finalmente no quedó en el imaginario colectivo como el artista de color que no quiso serlo ni como el monstruo devorador de niños y púberes, sino como el artista que revolucionó la cultura pop y que tanto influyó en cantantes solistas, grupos musicales, bailarines y actores hasta nuestros días.

Teniendo la fama del inmortal vivo, dinero, propiedades y lujos no pudo brindarse como artista consolidado por haber admitido su sexualidad en forma abierta y decidida. Tal vez de haber reconocido su perfil humano, la magnitud de sus logros hubieran alcanzado el mil por ciento o más.
Desde ahora en adelante seremos testigos del nuevo mito “Rey del pop”, de canciones inéditas, de videos exclusivos, de cartas no enviadas, de demandas interpuestas o en proceso de serlas, es decir, de un culto que aumente los capitales de sus casas productoras y familiares, elevándolo a nivel cuasi religioso como sucedió con Elvis, Marilyn Monroe o Pedro Infante.

Lo que queda por hacer es limpiar los acetatos, discos compactos, videos y fotografías para escucharlo y verlo en acción, que es lo que al final de cuentas es importante para apreciar su contribución artística.

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Etiquetas: muerte de Michael Jackson, reflexión de la muerte de Michael Jackson, rey del pop, Thriller







28 de junio de 2009 a las 14:06
Se murió el Rey, ahora ¿quién será, quién ocupará tan codiciado trono musical? Tendremos que esperar otro Elvis Presley, John Lennon, un Michael Jackson, en fin, espero que la música de ahora en adelante no suenen a bits poperos que me hagan recordar las buenas canciones melodiosos de quien fuera torturado por él mismo, el Mr. Jacko. En paz descanse.
4 de abril de 2010 a las 16:37
El rey del pop y de toda la música como yo digo,lo pueden imitar,pero jamás igualar ni mucho menos remplazar.Él fue y seguirá siendo único.Un gran artista y ser humano.Además a él no le gustaba que le dijeran jacko.Su nombre es hermoso y es MICHAEL JACKSON.