Ecología Salud — 08 marzo 2009

Sábado 7 de marzo de 2009. Acapulco, Gro. MÉXICO. Recibo casi a medio día una llamada de Robyn Sydney , nuestra ambientalista sin laureles, para que acuda a una reunión informativa acerca de una epizootia entre pelícanos. La historia comenzó hacia principios de Febrero de este año, en el que comenzaron a aparecer estas grandes aves atontadas o muertas en las playas del puerto.

El aviso del pelícano

Algunos, los de siempre, comenzaron a acusar a los inversionistas de que por sus construcciones estaban matando “las especies”. Se esperaba que a continuación pidieran la consabida “indegnización”, pero parece que no llegaron a tanto. Tan sólo se concretaron a maltratar a dos de estas aves frente a las cámaras de televisión para cumplir con la parte de espectáculo.

Tengo tiempo recibiendo reportes de pelicanos muriendo en localidades que van de la Laguna de Mitla hasta Barra Vieja en cantidades no determinadas pero, caso curioso, todo mundo lo consideró como un asunto muy local. Hoy queda claro que no es así.

Investigan mortandad de pelícanos en Acapulco. Foto RenaYork.com 2009

La reunión fue convocada por el Dr. Rafael Aguirre Rivero, Director General de Salud del municipio y a ella acudieron representantes de la Dirección de Turismo, de Ecología y Semaren. En tono grave el Dr. Aguirre anunció que las muertes detectadas ascendían a 200 ejemplares, más otros 60 que se encuentran enfermos y que están siendo tratados para salvarlos.

Se presentó un video con algunas de las acciones llevadas a cabo, cubriendo desde la colecta de los ejemplares que no tenían fuerza ni para escapar hasta necropsias hechas por diferentes personas de instituciones de salud o médicos veterinarios. Al parecer el factor común es que están infestados de parásitos externos conocidos localmente como “corucos” y también por parásitos intestinales con un aspecto muy parecido a las ascaris que infectan al hombre.

Investigan mortandad de pelícanos en Acapulco. Foto RenaYork.com 2009

La hipótesis hasta el momento es que los parásitos debilitaron excesivamente a los pelícanos, que debido a sus elevados requerimientos enegéticos para volar no toleran este ataque a su fisiología de por sí exigente.

Está por confirmarse si los animales se contagiaron en la zona o si adquirieron los parásitos fuera del estado, y el mecanismo por el que mueren, para después verificar que no haya transmisión hacia otras especies de aves o hacia mamíferos tales como el hombre.

Investigan mortandad de pelícanos en Acapulco. Foto RenaYork.com 2009

Por lo pronto se descartó que fuera una enfermedad grave y contagiosa como la Fiebre del Nilo Occidental o la Gripe Aviar, que son transmitidas por vehículos tan difíciles de controlar como son los mosquitos o las aves migratorias. Por lo pronto podemos descansar.

Este tipo de muertes en pelícanos se han presentado en otros estados de la república y en algunos países al sur tales como Costa Rica y Colombia, si bien al determinar las causas han sido diferentes a las que se presentan en el estado de Guerrero.

Esto nos lleva a pensar que debido a la posición elevada que ocupan estas aves en las tramas alimenticias de los lugares que habitan, de alguna forma son receptores de lo que ocurre en las poblaciones de las que se alimentan. Esto es, pueden llegar a ser bio-indicadores del estado de salud de los lugares que habitan y esto es para ser considerado de ahora en adelante.

Investigan mortandad de pelícanos en Acapulco. Foto RenaYork.com 2009

Es evidente que este tipo de eventos confirman de manera irrefutable que las modificaciones en los ecosistemas están repercutiendo en las piezas que los conforman y que se incrementa el riesgo de que el puente delicado entre el desequilibrio ecológico y el de factores que afecten a la salud humana se fortalezca para arrojar resultados innmediatos de una manera que antes no sucedía.

A decir del titular de la dependencia, “la ecologia nos está cobrando la factura con nuestra salud”, frase que aunque un académico estricto rechazaría, nos está dando a entender que hay muy pocos pasos a recorrer desde un ecosistema dañado a que se produzcan problemas de salud pública de manera casi instantánea.

En mi muy particular opinión, me parece que este tipo de episodios ecológicos y de salud pública serán muy comunes de ahora en adelante. Celebro que las autoridades de salud municipal tomen cartas en el asunto de esta manera tan responsable, pues es la mejor garantía de que el problema puede ser contenido y resuelto con el mínimo de afectaciones en la población humana.

Y sugiero que se piense seriamente en establecer un sistema de alerta temparana usando a pelícanos como bioindicadores a la manera como ahora lo hacemos con los ostiones para prevenir muertes en eventos de florecimiento de marea roja.

Quizá el hacerlo lleve a tantos problemas, descalificaciones y enfrentamientos como hubo en su momento para establecer la primera alerta de marea roja en nuestro estado, pero el delegado de aquél entonces, que me parece era el Dr. Adrián Wences Carrasco, tuvo el valor de hacerlo y con su actuación salvó vidas humanas, fincando además las bases para un programa de monitoreo permanente que de seguro sigue salvando muchas otras vidas más.

El aviso del pelícano es que la salud de los ecosistemas es la salud de todas las especies, incluyendo los humanos. Hágamosle caso.

 

dotted_line

Enlaces relacionados

Blog de Océanido

dotted_line

Comentarios

Related Articles

Share

About Author

(0) Readers Comments

Comments are closed.