Lunes 7 de septiembre de 2009. Acapulco, Gro. MÉXICO. Poco a poco la visión de los mexicanos se está llenando del color combinado rojo amarelo, pues las tiendas Oxxo empezaron a adueñarse del territorio urbano.
Parece que la aseveración del expresidente Vicente Fox acerca de que el “changarrismo” (negocios familiares pequeños) sería la salida a las desventuras económicas, se está haciendo realidad, con la diferencia que la empresa franquiciadora FEMSA, quien se encarga de embotellar las bebidas de cervecería Cuauhtémoc, Coca Cola y jugos del Valle en la zona centro-sur de México, convirtió a las familias necesitadas de ingresos en trabajadores a destajo sin prestaciones laborales ni seguridad social.
Cuando se sale de casa los referentes geográficos ya no son los cruces con semáforos, monumentos históricos, parques populares o la simple nomenclatura de calles, sino los colores brillantes de Oxxo que se multiplican a la velocidad del virus AH1N1 a lo largo y ancho del país.
Y esto es posible porque existe un ejército de desempleados que se aferran a cualquier oportunidad laboral, así como propietarios que aspiran a rentar -a como dé lugar- sus espacios disponibles con contratos a plazos de 5 a 10 años y depósitos adelantados. La cadena Oxxo abarca ciudades y poblaciones intermedias cambiando el paisaje que observan millones de niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad en sus recorridos a pie o en vehículo.
Quienes no encuentran trabajo fijo ya no quieren desempeñarse como taxista, vendedor ambulante, obrero temporal o empleado de programas gubernamentales de corta duración; pues existe la posibilidad de ingresar a Oxxo y portar el uniforme bicolor que identifica a la franquicia.
Ya contratados, inducidos y capacitados se sienten integrados a un corporativo, que les disfraza su explotación con etiquetas rimbombantes como “asociado de piso, líder de sección, ejecutivo de venta al menudeo”, entre otros nombramientos que dan caché, pero sueldos ridículos ante tantas horas de más que ceden por necesidades del servicio.
Con esto no quiero decir que la política comercial de Oxxo sea diabólica, pero sí que esconde manejos discrecionales entre autoridades, empresarios y la franquiciadora contratante, toda vez que en el afán de invertir capitales, para la obtención de márgenes de ganancia por arriba del promedio bancario, enajenan la fuerza laboral de miles de empleados en una espiral de outsourcing.
Los administradores y empleados están tan preocupados por el redondeo, tiempo aire, promociones exigidas por la empresa, cuidado del robo hormiga y el asalto con violencia, que no les preocupan sus derechos y mucho menos el costo elevado de las mercancías que van a parar a los clientes.
La meta de Oxxo es ofrecer al público un abanico de productos de uso cotidiano: lo mismo se halla una goma de mascar, que una botella de vodka o una suspensión contra la diarrea. Este tipo de tiendas se enfundan en el espíritu capitalista de brindar satisfacción por el bien y servicio vendible, así es que teniendo la cobertura de las mejores plazas urbanas, preferencialmente las esquinas con mayor afluencia, se intenta llenar las necesidades del homo transeúntes sapiens para provocar el consumismo de alimentos, bebidas y enseres chatarra, colocados en sitios estratégicos (entrada, salida, pasillos y área de caja) para ser tomados por todo aquel que traspase sus puertas de vidrio transparente.
Esta franquicia ha transformado la idea tradicional de emprendedores, en virtud que ahora mucha gente aspira acceder a Oxxo o, en su caso, adherirse a la competencia de Súper C, 7-Eleven, Go, Extra, entre otras, para no quedar fuera del nuevo modelo de empleo. Los establecimientos especializados en ferretería, abarrotes, farmacia, vinatería, ultramarinos, no son más las coordenadas para la inversión y el trabajo.
Muchísimas personas ansían ser parte de un corporativo nacional y hasta cierto grado anónimo, y vestir el uniforme de la empresa para tener sentido de pertenencia. De tal suerte es la reconversión impuesta por Oxxo, que ahora las tiendas son puntos de reunión para citas amistosas y amorosas; para comer barato y beber café o refresco.
Adentro de sus puertas lo mismo pone a la venta un sándwich que unas pastillas para el mal aliento y por eso tiene un público cautivo que quiere ver a la franquicia de la misma manera en que nuestros padres y hasta los cuarenteros de hoy veíamos a los “oasis” de los años sesentas y setentas del siglo pasado, donde nos reuníamos para platicar, bailar y tomar café o alguna bebida prodigiosa en alcohol.
Sin embargo, Oxxo no es el café tradicional o miscelánea de la colonia ni mucho menos el restaurante/fonda de antaño: definitivamente es un consorcio bien estructurado que no permite ver el flujo de capitales invertidos y en operación, ni los procedimientos por medio de los cuales se otorgan permisos de funcionamiento, utilización del suelo urbano, salubridad, comercialización y fiscalización.
Es un búnker mercantil que no exhibe los movimientos de recursos financieros, técnicos, materiales y sobre todo humanos, pues lo único que se ven son los establecimientos repletos de anaqueles y refrigeradores enfundados en un caparazón rojo amarelo.
La poca claridad de su funcionamiento interno ha generado una serie de elucubraciones en relación a que dichos negocios pertenecen a políticos, gobernantes e incluso a empresarios de dudosa procedencia. Más allá de las pesquisas oficiales que puedan realizarse a la franquicia y sus puntos de venta, Oxxo es una división mercadológica importante de la cervecería Cuauhtémoc, que inunda la selva asfáltica, pintándola de relucientes trazos en diseños de interiores que fomentan al máximo la compulsión al consumo.
Oxxo paulatinamente será el sitio de encuentro para la compra individualista, que sirve para apagar la sed, el hambre, el deseo de adquirir tiempo aire, de obtener un premio de concurso electrónico, o bien, de encontrarse a alguien del otro sexo que esté en la misma situación de soledad o necesidad de levantarse a adquirir lo que sea, a la hora que fuere.
Mientras la curva de crecimiento de Oxxo y de las empresas competidoras se estabiliza (lo que sería una especie de descanso para la ciudadanía), sólo nos queda por hacer dos cosas: 1) Solicitar a los franquiciadores que pongan numeración progresiva y ordenada por catálogo a cada una de las tiendas, a fin de ubicarnos mejor en la ciudad, o bien, 2) Exigir a los gobiernos estatal o municipal para que instalen sitios de interés, monumentos u otro concepto urbanista que rescate el sentido humano y de localización a nuestras ciudades.
¡Nos vemos en el Oxxo 378! ¡No, mejor en el Extra 903! Pareciera estar oyendo algunas conversaciones entre jóvenes antes de ir a realizar tareas escolares o bailar en una discoteca. Otros más conservadores estaremos diciendo ¡Nos encontramos en el monumento a Cuauhtémoc! ¡Te espero en el Malecón! ¡No, mejor en el Zócalo!………. Quien tenga ojos, que vea. Ahí está pues.
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Galería de Imágenes | Ciudades Oxxo: La globalización urbana en México











rebecca!
heei amiigo bueen comeentaRiio!
peero en realiidad son muuy pocass personas qee see da quenta de la afectacion! estaria geneal qee esste tipo de informacion see haaga publicamente en medios de comunicacion, radio, etc. yaa qee asii la sociedad see vaa qiitando la venda de los ojos y actuemos pronto asii miismo el gobiierno agaa algo la respecto! yaa qee sii la sociedad no see unee para hacer algo el paiss segira empeorando!
lux everástico
si, oxxo ha invadido y la verdad son muy prácticos y son caros, pero no te das cuenta, sí es verdad la administración de oxxo ha sabido actuar y tomado muchos consejos de la teoría de las relaciones humanas, vaya que hacen sentir feliz al que trabaja ahí y le ponen un nombre bonito a su puesto, para que suene “importante”, sin embargo el salario es paupérrimo, no sé como se alcanzan a mantener….
ANDRES
Hola el articulo esta “interesante” sin embargo todo lo que menciona es meramente por sus propias deducciones me queda claro que todo lo que escribe es meramente un ensayo, ya que no veo las citas bibliograficas de todo lo que dice acerca de las tiendas Oxxo son meras especulaciones, es el resultado del desconocimiento de la administración de las tiendas Oxxo, te invito a que estudies mas un poquito de la historia de Grupo Femsa, es verdad que no todo es maravilloso pero tampoco todo es asi como lo tratas de hacer creer. Saludos y echale mas ganitas no??
Oscar Belén
Saludos Luis,
Pues de hecho es lo que intentamos hacer, plasmar el Acapulco de los barrios históricos y las colonias. Tal vez no hemos logrado nuestro objetivo debido a la falta de recursos, pero seguiremos esforzándonos para tratar de incluir las colonias más conocidas. Saludos!
luis
Hey bro una petisicon podrias aser un blog para las colonias de acapulco vivo en USA y la neta me gustaria ver los cambios k an tenido las colonias desde k deje mi tierra lo dejo a tu kriterio y sige asien tu buen trabajo
Luis
Eres la ostia mi estimado, muy bueno tu articulo, felicidades !!!