Martes 25 de noviembre de 2008. Acapulco, Gro. MÉXICO. Los seres humanos hemos crecido con esquemas de pensamiento subordinados a los valores, principios y normas, que implantan un sentido de sometimiento a los intereses materialistas de la estructura socioeconómica y la supraestructura ideológica de poder, para preservar los intereses de la clase dominante.
En la modernidad la máxima regla impuesta es la exterioridad, que valora el reflejo de uno en los otros y viceversa, lo cual relega la interioridad que es fundamento para vivir con calidad y congruencia. Los modelos de pensamiento que se traducen en acciones concretas se han basado en criterios individualistas que están vinculados a moldear el carácter de las personas en una espiral que presupone ¿Cómo creen que se ven y cómo se juzga a los demás?
Samurai Moderno: cómo vivir sin hacerse haraquiri intenta ser una guía imperfecta para afrontar la vida como un reto para actuar, actuar y actuar sin pensar que el mundo es un sitio donde sólo existe bondad o maldad. Por esta razón que la mujer y el hombre viven en constante dialéctica entre el ser y no ser, así como estar y no estar, convirtiéndolos en seres incompletos.
Si no abordamos la vida destruyendo el sistema cognitivo hegemónico nunca se forjará la determinación de actuar con eficacia, pues estaremos condenados a existir como vasallos de intereses ajenos. No se puede seguir existiendo bajo el precepto nacer-crecer-morir, pues dependeríamos de la lógica inmovilizadora de pensar que todo es blanco o negro, premio o castigo, o bien, algarabía o pena.
Samurai Moderno: cómo vivir sin hacerse haraquiri propone torcer marcos preconcebidos para actuar con eficacia, control y equilibrio, a fin de saltar las barreras de la superación personal, que solamente aborda el ámbito motivacional y sí por el contrario materializar la voluntad de actuar como lo exigen las circunstancias.
No hay nada que sea mejor que nada. Nadie está arriba, abajo o en medio. Todo es un imperativo de actuar impecable e implacablemente. La determinación de actuar así permite no sentirse apenado, entredicho u ofendido, ya que lo que se realice será visto como una serie de procesos para conseguir fines en equilibrio y con una visión global en tiempo y espacio.
Erradicar la resignación, pena y culpabilidad hace perder el sentido de sentir todo lo que nos rodea como una consecución interminable de dramas, lo cual posiciona al individuo en el sitio exacto para actuar sin temor. Lo único que tenemos que hacer es actuar, pensar y sentir lo que se proponga con la increíble voluntad de ser íntegros, es decir, sin resabios religiosos, idiosincráticos o valorativos.










Comentarios